Cuando la emergencia obliga a dejar el hogar: el apoyo para acompañar a Javi, un joven con discapacidad intelectual evacuado de Benaoján

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Cuando la emergencia obliga a dejar el hogar: el apoyo para acompañar a Javi, un joven con discapacidad intelectual evacuado de Benaoján

La rápida respuesta de Fundación Asprodisis permite que un joven con discapacidad intelectual desalojado en la Estación de Benaoján mantenga su rutina

La situación meteorológica de las últimas semanas en los pueblos de la comarca ha dejado imágenes de carreteras anegadas, crecidas de arroyos y familias pendientes de la evolución del tiempo. En la Estación de Benaoján, uno de los puntos más afectados, varias viviendas tuvieron que ser desalojadas.

Entre ellas estaba la casa de Javi Calleja, un joven con discapacidad intelectual de 28 años que vive con su familia. La decisión llegó con rapidez: por prevención y seguridad, debían abandonar temporalmente su hogar. En cuestión de horas, la rutina diaria quedó suspendida y la incertidumbre se instaló en su día a día.

Para cualquier familia, una circunstancia así supone un desafío logístico y emocional. En el caso de Javi, además, la situación implicaba un elemento añadido: comprender qué estaba ocurriendo y por qué debía marcharse.

Al conocer el posible desalojo, la dirección de Fundación Asprodisis activó el seguimiento a las familias afectadas por la alerta en los pueblos de los que proceden las personas a las que se presta apoyo en los centros de día. En el caso de Javi, la entidad ofreció de inmediato una vivienda en Ronda para que la familia pudiera instalarse de forma temporal.

Se trata de un inmueble en el centro que forma parte de un proyecto de vida en la comunidad y que próximamente acogerá a personas con discapacidad intelectual con apoyos personalizados.

Paloma Merino, madre del joven, ha explicado que “en el momento en el que llegó la UME y comenzó el desalojo, Javi se puso muy nervioso”. Ante una emergencia, “es importante tener en cuenta que cada persona con discapacidad intelectual puede reaccionar de manera muy diferente a otra”, ha señalado.

La familia acude cada día al polideportivo El Fuerte, donde se encuentran el resto de vecinos y vecinas de la Estación de Benaoján y de Grazalema, pero es en la vivienda de Asprodisis donde encuentran la tranquilidad y la calma que necesita Javi.

Tanto Paloma como su esposo, Carlos Calleja, han expresado su agradecimiento y aseguran que tienen todas sus necesidades cubiertas, al tiempo que han valorado la rapidez y la cercanía con la que se ha gestionado este momento.

Desde el primer instante, el equipo de Asprodisis ha ofrecido apoyos para acompañar a la familia. El objetivo es ayudar a Javi a comprender lo que ocurre y facilitar su adaptación emocional; para ello se utilizan recursos accesibles como horarios o agendas visuales, de manera que pueda anticipar mejor lo que va a suceder en el día.

Además, se mantiene el seguimiento desde el centro de día para que continúe con sus actividades habituales. Conservar la rutina es fundamental para reducir la ansiedad que puede generar este cambio de vivienda.

La atención se centra especialmente en su estado emocional, con una coordinación constante entre profesionales y familia.

En un contexto de incertidumbre, la red de apoyo ha permitido que Javi y su familia afronten la situación con tranquilidad y acompañamiento. Más allá del episodio meteorológico, queda patente que la inclusión también se construye cuando la comunidad responde.