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16 de abril de 2026Más de tres décadas vinculada a Fundación Asprodisis han convertido a María Dolores Pérez de León en testigo y protagonista de su crecimiento. Su relato es el de una evolución constante, pero también el de un compromiso profundamente humano.
Habla con la serenidad de quien ha visto cambiar las cosas paso a paso. María Dolores Pérez de León recuerda bien aquellos inicios en los que Asprodisis era apenas una asociación con recursos limitados y muchas necesidades por cubrir. Hoy, al frente de la fundación como presidenta, mira atrás sin perder de vista el futuro: “Yo creo que no se ha parado de crecer nunca”.
P.- María Dolores, Asprodisis cumple 50 años. ¿Cómo ha vivido esa evolución?
R. – “Mi vinculación empieza en el 87. Entonces había cinco trabajadores y aquello era más asistencial, un apoyo para las familias. Poco a poco fuimos avanzando… siempre hacia adelante, hasta convertirnos en lo que es hoy”.
Ese “avanzar” no fue casual. Habla de implicación, de decisiones compartidas, de proyectos que nacían de la necesidad. Y de una idea clara que ha guiado el camino: “Hacer posible que las personas con discapacidad intelectual se integren en la vida cotidiana, en el trabajo, que sean más independientes”.
Entre recuerdo y recuerdo, emerge un nombre propio, Jacinto, y con él una etapa de impulso. Pero, sobre todo, aparece una constante: el crecimiento como filosofía.
P.- ¿Qué diría que es lo más valioso de la fundación?
R. – “El capital humano. Tenemos un equipo increíble, muy implicado. Aquí se escucha a todo el mundo y de ahí salen ideas bonitas, proyectos importantes”. No duda.
En su relato no hay triunfalismo. Reconoce que no todo sale siempre como se espera, pero insiste en la importancia de intentarlo: “Se lucha por ello”.
P. – ¿Ha habido momentos difíciles?
R.- “Claro. Al principio no había ingresos suficientes, había que hacer encaje de bolillos para pagar salarios. Y aún hoy, dependemos en parte de fondos públicos que no siempre llegan a tiempo”. Aun así, el mensaje es firme: “Siempre se sale adelante”.
Ese “seguir” también implica no detenerse. La presidenta habla con ilusión del proyecto de Las Villas, pero advierte: quedarse quietos no es una opción.
“En el momento en que faltan proyectos, eso acaba por fracasar. Siempre hay nuevas necesidades, nuevas personas”.
P.- ¿Qué le ha aportado Fundación Asprodisis a nivel personal?
R.- “Me ha enseñado muchas cosas. Pero sobre todo me quedo con las personas. He conocido a grandes personas aquí”.
P. – ¿Qué le diría a alguien que no conoce el mundo de la discapacidad?
R.- “Que trate igual a las personas con discapacidad intelectual que al resto. De tú a tú. Buscan cariño, respeto y reconocimiento, como cualquier persona”.
Y añade, con naturalidad: “Reaccionan igual que tú, con alegría, con rabia, con sorpresa”. Y añade que “el mayor obstáculo sigue siendo el desconocimiento”.
P.- ¿Cómo se vive la responsabilidad de presidir la fundación?
“Responsabilidad, mucha. Pero estoy rodeada de profesionales que suplen mis carencias. Yo sin ellos no soy nada”.
P.- Parta terminar ¿Qué le desea a Fundación Asprodisis en su 50 Aniversario?
R.- “Al menos otros 50 años con la misma ilusión”. Porque, en Fundación Asprodisis, el crecimiento no es solo estructural, es también emocional. Es una forma de entender la vida, de mirar a las personas y de seguir construyendo, día a día, un espacio donde todos tengan cabida, explica.





