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6 de julio de 2026María Ángeles Ordoñez lleva vinculada a Fundación Asprodisis más de 40 años. Es hermana de David, una persona con discapacidad intelectual que recibe apoyos en la entidad desde 1982. Durante años formó parte de la junta directiva, aprendiendo y contribuyendo a la evolución de la entidad. Hoy, además, dirige el IES Pérez de Guzmán de Ronda, donde continúa defendiendo una educación inclusiva y centrada en las necesidades de cada persona. Con motivo del 50 aniversario de la Fundación, repasamos con ella la evolución de Asprodisis, el papel de las familias y los aprendizajes que han marcado su vida personal y profesional.
P.- Fundación Asprodisis cumple ahora 50 años. ¿Cómo ha vivido esa evolución?
R.-Ha sido espectacular. Cuando llegamos apenas existían las primeras instalaciones y las oficinas de la entrada. Todo lo que se ha construido después refleja un crecimiento constante.
Pero el cambio más importante no ha sido solo en las infraestructuras, sino en la forma de entender a la persona. Hemos pasado de cubrir necesidades básicas a acompañar a cada persona para que pueda desarrollar su propio proyecto de vida. Eso ha supuesto un cambio enorme también para las familias.
Recuerdo que cuando empezaron a abordarse cuestiones como la educación afectivo-sexual muchas personas nos sorprendimos. Después comprendimos que era algo completamente necesario. Las personas con discapacidad tienen los mismos derechos, deseos y necesidades que cualquiera. Esa manera de trabajar ha convertido a Asprodisis en una entidad de referencia.
P.-¿Cree que la sociedad también ha evolucionado en estos años?
R.-Sin duda. Cuando yo era pequeña era muy habitual que las personas con discapacidad apenas participaran en la vida social. Hoy están presentes en la comunidad, comparten espacios con todos y forman parte de la sociedad como cualquier otra persona.
Eso ha cambiado la percepción que tenemos de la discapacidad. Dejamos de ver a alguien como un enfermo para reconocer simplemente a una persona con sus capacidades, sus apoyos y su proyecto de vida.
P.- También ha formado parte de la junta directiva ¿Cómo fue esa experiencia?
R.-Sí, cuando regresé a Ronda decidí colaborar desde la Junta Directiva.
Fue una experiencia muy enriquecedora. Conocí de cerca la gestión de una entidad social, la búsqueda de financiación, el trabajo con las administraciones y la planificación de nuevos recursos.
Todo ese aprendizaje me ha servido también en mi trabajo como docente y ahora como directora del IES Pérez de Guzmán. Al final trabajamos con personas y nuestro objetivo es siempre el mismo: identificar sus necesidades y ayudarles a crecer.
P.-¿Qué significa ser hermana de una persona con discapacidad intelectual?
R.-Ha habido momentos muy difíciles. Hemos vivido problemas de salud, etapas complicadas y mucho sufrimiento.
Pero también hemos aprendido muchísimo. David nos ha enseñado cuáles son los valores realmente importantes y nos ha dado una forma distinta de entender la vida.
Siempre decimos mis hermanos y yo que, sin David, no seríamos las personas que somos. Nos ha unido como familia y nos ha hecho crecer como personas.
P.- Como directora del IES Pérez de Guzmán, ¿esa experiencia personal influye en su forma de trabajar?
R.- Muchísimo.A lo largo de mi trayectoria he acompañado a familias que necesitaban conocer recursos como Fundación Asprodisis para perder ese miedo inicial.
También me ayuda a comprender mejor cómo comunicar determinadas necesidades educativas a las familias y cómo orientarles hacia los apoyos que pueden necesitar sus hijos e hijas.
En nuestro centro creemos que hay que pensar siempre en las necesidades y en las oportunidades de cada alumno.
P.-¿Qué papel cree que desempeñan los profesionales en una entidad como Asprodisis?
R.-Es esencial. Siempre digo a los estudiantes que realizan prácticas que este trabajo tiene que hacerse desde la vocación.
Cuando trabajas con personas no basta con cumplir una función. Hay que conectar con ellas, entenderlas y acompañarlas. Las personas no son números y esa dimensión humana marca toda la diferencia.
P.-¿Qué le desea a Fundación Asprodisis en su 50 aniversario?
R.-Le deseo cincuenta veces cincuenta años más de vida y que siga evolucionando, adaptándose a las necesidades de cada persona y de la sociedad, sin perder nunca esa forma de entender que lo más importante son las personas.





