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30 de septiembre de 2026El huerto ecológico de Fundación Asprodisis continúa desarrollándose como un espacio de aprendizaje, participación y contacto con la naturaleza para las personas con discapacidad intelectual de la entidad. El proyecto mantiene su actividad gracias al respaldo económico del Ayuntamiento de Ronda, que contribuye a dar continuidad a esta iniciativa.
A lo largo del año, diferentes grupos de los centros de día y residencia de adultos participan en las tareas necesarias para mantener el huerto y adaptarlo a cada temporada. Preparar la tierra, sembrar, cuidar los cultivos o recolectar sus frutos forman parte de un proceso en el que las personas participantes pueden adquirir nuevas habilidades, asumir responsabilidades y aumentar su autonomía.
El proyecto permite, además, trasladar muchos de los aprendizajes a otras actividades. Así, cuando las condiciones meteorológicas no permiten trabajar directamente en el huerto, los grupos aprovechan para realizar tareas de mantenimiento y cuidado de las zonas verdes de Fundación Asprodisis, dando continuidad a su formación.
El huerto está concebido también como un espacio inclusivo y accesible, en el que las tareas se organizan teniendo en cuenta las capacidades y necesidades de apoyo de cada persona. De esta forma, el aprendizaje práctico se combina con el trabajo en equipo, la participación activa y el bienestar que proporciona el contacto con el entorno natural.
A lo largo de sus diferentes temporadas se han cultivado productos como tomates, berenjenas, calabacines, pepinos, lechugas, sandías y plantas aromáticas, entre otras variedades. Con la llegada de cada nueva época del año, el terreno vuelve a prepararse para incorporar cultivos adaptados a las condiciones de la temporada.
La iniciativa se desarrolla en colaboración con la Bodega Huerto de la Condesa, que facilita el espacio en el que se lleva a cabo la actividad.
Gracias al apoyo económico del Ayuntamiento de Ronda, Fundación Asprodisis puede seguir dando continuidad a un proyecto que utiliza el entorno natural como una herramienta para fomentar el aprendizaje, la autonomía y la participación de las personas con discapacidad intelectual.
El huerto continúa así creciendo temporada tras temporada, pero también lo hacen las habilidades, experiencias y oportunidades de las personas que participan en él.





